Reflexiones de un terapeuta

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El síndrome del “Whatsapp”

noviembre 12, 2014 , , ,


No tienen idea de cómo lamento que un porcentaje tan elevado de las conversaciones importantes en mi vida se estén dando a través del Whatsapp.

Últimamente la aplicación ha sido tema de discusión en todas las redes sociales, con la más reciente actualización ahora se puede saber cuándo, quién y a qué hora fue leído un mensaje.  Como si no tuviéramos suficientes problemas ya, ahora podremos ofendernos más fácilmente y tendremos que enfrentar más retos en nuestras relaciones interpersonales, mismas que intentan sobrevivir a una época en la que en realidad estamos más lejos a pesar de contar con mejores recursos para acercarnos.

Hoy quise valerme del humor para hacer un recorrido por algunos de los principales problemas de  comunicación con los que me he encontrado a nivel personal y con los que muchísimos clientes y amigos luchan todos los días.  Parece broma pero nuestra ecuanimidad depende de esta aplicación mucho más de lo que pensamos.  Estoy seguro de que se identificarán con alguna de las siguientes situaciones:

  1. ¿Qué es lo que pasa cuando alguien “está en línea y dejó de contestarme”? (O, como muchos prefieren llamarle: “¿…y con quién estás hablando?”)  …Seguramente está tratando de terminar de leer los 87 mensajes que se acumularon en uno de los grupos cuando 3 o más personas que estaban en el baño al mismo tiempo decidieron conversar.   No se necesita ser muy inteligentes para comprender que mientras estemos involucrados en más grupos _y mientras más gente incluyan aquellos_ más actividad tendrá la aplicación.   Hay quienes atienden las ventanas en orden descendente, quienes lo hacen de manera ascendente, o quienes dicen: “a este al rato le contesto”.    ¿Saben sus amigos cuál es el criterio que utiliza para responder? ¿Cómo son sus hábitos de uso del celular? Tal vez necesite informarles, porque haber leído un mensaje y seguir en línea sin haberlo contestado es el equivalente en el mundo real a dejar a alguien con la palabra en la boca y retirarse a saludar a otra persona sin dar ninguna explicación.  Alguien me dijo hace poco que tenía la costumbre de abrir la aplicación y depositar el teléfono sin bloquear en su escritorio, por lo cual continuaba apareciendo conectado aunque no estuviese utilizando el celular.  Jamás lo hubiera imaginado, pero aclaró un mal entendido.   En realidad no es funcional pero parecemos haber aceptado comunitariamente la idea de que estar “en línea” o haberlo estado en minutos recientes es igual a estar disponible.  Es por ello que recientemente muchas personas decidieron:
  2. Quitar el aviso de última hora de conexión (…pero casi les piden el divorcio por haberlo hecho). Esta simple modificación parece sacar de quicio a todas las personas que nos hemos acostumbrado a saber si la persona con la que queremos hablar ya se despertó, si llegó a casa a una hora “decente” después de la fiesta de anoche, o si no ha sido abducida por aliens en las últimas horas.   Aunque para muchas personas resulte tranquilizador saber que el otro ha estado conectado recientemente y que nada malo le ha ocurrido, esta información puede resultar muy problemática cuando lo que uno desea es no ser un libro abierto para la imaginación de los demás.   ¿Cómo le hacíamos cuando no teníamos manera de saber si el otro había estado usando el aparato, es decir, cuando existía cierta privacidad en la vida? Muy sencillo: teníamos que utilizar la capacidad para ESPERAR y aprendimos a vivir con cierta tolerancia a la frustración.  O mejor aún, llamábamos por teléfono.
  3. Lo cual me recuerda preguntarle: ¿Se ha dado cuenta de que ya casi nadie le llama? Ni siquiera para su cumpleaños, llamar ya es obsoleto (aunque sea mucho más económico que antes). ¿Para qué hacerlo? Es más fácil felicitar por Whatsapp!! Y, por qué no,  vamos a decorar el mensaje con muchos íconos de confetis, globos y caritas felices para compensar el hecho de que no se me ocurren más de 3 palabras en estos momentos (porque el semáforo ya se va a poner en verde).     Cada año puedo ver cómo se simplifican las felicitaciones, de manera que veo a personas escribir simplemente: “HBD” _Happy Birthday_ Dios no permita que esos deditos llenos de ampollas sangren por terminar de escribir la oración con todas sus letras.  Creo que TODOS (me incluyo) podemos esforzarnos un poco más para hacer más personalizadas nuestras felicitaciones y nuestros saludos, y no nos haría daño volver a algunos de los medios que alguna vez conocimos, como una tarjeta escrita en puño y letra o una llamada telefónica.
  4. En realidad creo que el principal problema con el Whatsapp no es que lo utilicemos para comunicarnos, sino que ya lo utilicemos como el medio de comunicación PRINCIPAL. En otras palabras, es aterrador pero la siguiente regla parece estar siendo de lo más normal para todos nosotros: Si tengo algo que decirte, aunque sea muy importante, te lo diré por Whatsapp porque es más fácil PARA MI.  Qué importa si tú estás en medio de algo importante o rodeado de gente a la que vas a dejar de ver a los ojos; ese es TU problema, contestarás cuando puedas _ pero en realidad espero que lo hagas de inmediato.

Y es así como todos nos hemos visto atrapados en una discusión por medio de mensajes escritos y hemos deseado que nos salgan 3 dedos adicionales y un tentáculo para poder seguirle el ritmo a la conversación y no perder terreno en el pleito.   Yo creo que coincidirán conmigo, pero no hay cosa más frustrante que pelear con tu pareja por Whatsapp.   Creo que si alguien grabara en video nuestras expresiones faciales mientras lo hacemos, nos daría tanta vergüenza que comenzaríamos a gastar los 10 pesos que cuesta una llamada con la suficiente duración para atender el problema y quizás para posponerlo hasta que nos podamos ver cara a cara y hablar como personas normales.  No debemos subestimar los beneficios de la conversación directa, sobre todo en una relación: nos da la oportunidad  de conectar emocionalmente con el otro, nos permite reparar más fácilmente a través del contacto, en lugar de recurrir a una de las caritas que lloran.

  1. Hablando de eso: recientemente tuve un mal entendido con una alumna porque al responderle algo que ya me habían preguntado varias veces incluí la carita roja, que denota enojo. Lo que no especifica ese emoji es exactamente de qué tipo de enojo se trata, por lo que fui interpretado de manera literal y me hice merecedor de una contestación que fácilmente pude entender como agresiva.  Decidí dejar de contestar para no hacer más complicada la situación, pero ese silencio también fue interpretado negativamente.  Moraleja: Cuidado con los íconos, en realidad no tienen significados compartidos.
  2. Y esto me lleva al siguiente punto, creo que ninguno de nosotros está considerando lo siguiente: Cuando vamos a tener una conversación con alguien a menudo preparamos un contexto para ello, nos ponemos en disposición física y mental para hablar y escuchar. Puesto que tendremos al interlocutor enfrente, nos ocupamos de crear un tiempo y un espacio para ser receptivos, para conectar y empatizar con el otro.   Seamos honestos, esto no lo hacemos cuando vamos a hablar por medio de mensajes de texto.   Todo lo contrario, cuando abrimos la aplicación por lo general YA ESTAMOS haciendo multi-tasking o muy probablemente estemos: a) en la fila de un banco y tendremos que interrumpir a los pocos minutos, nuestra atención es parcial e inconclusa; b) Descansando o perdiendo el tiempo en estado horizontal y con el brazo medio dormido de tanto usar el celular; a menudo cuando nos encontramos así no tenemos la mejor de las actitudes para tener cierto tipo de conversaciones , lo cual de plano no es óptimo si nuestro interlocutor espera que le dediquemos verdadero interés a lo que nos dice en una conversación larga; c) en medio de otras conversaciones, por lo que tendremos que dividir la atención y cambiar de estado de ánimo entre ventana y ventana como verdaderos esquizofrénicos para pasar de la conversación del grupo de amigos “intensos” a otra conversación más seria con alguien que tiene a un pariente en el hospital.     Súmele Usted a todo esto que nuestro interlocutor verdaderamente DESCONOCE si es un buen momento para hablar; realmente se necesita preguntar acerca del contexto en el que se encuentra cada uno, porque éste muy probablemente influirá en el proceso de comunicación.  Asegúrese de preguntarse: ¿Está acompañado mi interlocutor?, ¿Está consumiendo alcohol?, ¿De qué situaciones recientes y estados de ánimo viene? ¿Se encuentra en el estado de ánimo adecuado para tener la conversación que yo quisiera tener?
  3. Finalmente, tengo que decir que una de las cosas que más resiento como usuario de Whatsapp, es que la calidad de la comunicación que tengo con mis seres queridos cada vez parece ser peor.  El otro día me puse a revisar y me di cuenta de que en mi grupo de amigos más cercanos ahora nos comunicamos a base de memes y “jajajajaja´s”.  ¿Se imaginan?  Las personas con las que alguna vez tuvimos conversaciones existenciales de lo más interesantes, ¿ahora nos mandamos fotos de comida y memes con bromas que a veces ya nos llegaron hasta 3 veces por otro lado?   No podría decir que toda la comunicación sea así, afortunadamente todavía nos vemos.  Lo que me es desafortunado es que nuestra manera de hablar se haya transformado de ese modo.   No es que no disfrute el humor del asunto, honestamente también me divierte; en realidad lo que  extraño es la profundidad del contenido.   Me doy cuenta de que todos estamos tan ocupados que tenemos que utilizar los tiempos muertos para saludarnos brevemente, y que ese tiempo a su vez se divide entre varias personas y entre varios grupos de Whatsapp, acepto eso.  Incluso he aprendido a apreciar la manera en la que nos mantenemos presentes por  medio de la broma ocasional y de la plática trivial,  sin embargo, a veces no puedo evitar reflexionar acerca de lo que falta…

Para aquellos que conocimos el verdadero significado de “ir a tomarse un café”, ¿Cómo no extrañarlo? …

¿Se acuerdan cómo era?

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comentarios

Excelente post. Pero creo que la tecnología, bien usada (como todo), puede jugar un papel fundamental en la interacción psicólogo-paciente. Ciertamente siempre hay excesos y adicciones.

psicoloapps

marzo 7, 2015

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