Reflexiones de un terapeuta

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3 maneras de invertir 5 segundos de tu tiempo

marzo 28, 2016 , , , , , , ,


¿Qué se puede hacer hoy día con 5 segundos?    Mucho.  Pero depende de cómo y en dónde los utilices.

Es cuestión de colocación.  Al igual que hacemos con el dinero, una sola moneda de 5 pesos quizás no sirva para mucho pero si la dejamos a la mano junto con las otras monedas seguramente les encontraremos algún uso, por lo general comida chatarra.   Ahora bien, todos sabemos lo que ocurre cuando colocamos esas monedas en un recipiente con la intención de ahorrar.   Separar y colocar ahí una moneda, aunque sea de baja denominación, por lo general se convierte en una cantidad nada despreciable que podemos convertir en algo que realmente deseamos.

En lo que respecta al uso del tiempo, 5 segundos parecieran ser insignificantes y una fracción demasiado pequeña de tiempo como para ser útil.   Naturalmente, existen muchas situaciones específicas en las que incluso un segundo puede definir si una persona vive o muere pero esas no son el objeto de este artículo.  Haciendo esas excepciones a un lado, para la mayoría de nosotros 5 segundos es igual a nada.  Sin embargo, te sorprenderías saber de las ventajas que esa cantidad de tiempo puede llegar a tener si se le coloca en el lugar adecuado.

Apoyado en los resultados de diferentes investigaciones científicas, te ofrezco a continuación una lista de algunas de las oportunidades de inversión de esos 5 segundos y de los rendimientos que suelen generar:

Al sentir ansiedad:  Todos hemos sentido ansiedad y sabemos que es una emoción incómoda y con sensaciones bastante desagradables. Es por ello que cuando comenzamos a sentirla, nuestro primer impulso es de huída y evitación.  Obviamente no queremos sentirnos mal y es por ello que comenzamos a hacer de todo para distraernos, anestesiarnos a nosotros mismos o entumir el malestar.  Algunos de estos comportamientos suelen ser comer, fumar y utilizar el celular, entre otros.  La intención es aparentemente lógica: puesto que no quiero sentirme mal, lo evito; hago otra cosa para distraerme o bien cambio mi rutina para no hacer eso que me genera ansiedad.     Lamentablemente el precio a pagar por hacer esto es muy caro.  Se ha demostrado que la evitación nos hace aún más sensibles a aquello que estamos intentando evitar.   Por eso nunca se acaba: evitar sentir ansiedad invariablemente me traerá mas ansiedad.

Lo confuso acerca de la ansiedad es que la solución suele paradójica, es decir, para librarse de ella hay que ir en la dirección contraria.  La disposición es lo opuesto a la evitación, y estar dispuesto a sentir la incomodidad ansiosa si ésta llega es una buena idea si lo que se desea es tener menos ansiedad en la vida.

Aumentar nuestra disposición a experimentar sensaciones desagradables puede parecer tarea difícil, pero una buena manera de comenzar a lograrlo es permaneciendo voluntariamente con las sensaciones ansiosas durante una respiración completa; esto es, por aproximadamente 5 segundos.    Un momento de cero resistencia no significa que me gusta sentirme mal; mas bien significa que puedo elegir aceptar lo que no me gusta, que puedo demostrarme que soy capaz de sobrellevarlo y permanecer con ello, quizás incluso escuchar con detenimiento qué es lo que me quiere decir esa emoción.

Con la repetición lo que sucede es que se llega de manera muy natural al descubrimiento de que ese estado de disposición puede ser activado a voluntad y prolongado durante periodos mayores de tiempo.  El resultado final : aumento del umbral de tolerancia al malestar,  menos consecuencias negativas derivadas de los comportamientos previos, y, lo mejor, menos ansiedad.

Cuando estés aburrido :     El aburrimiento a menudo es una señal de que necesitamos prestar más atención a las cosas y no a alejarnos de ellas como solemos hacer cuando nos sumergimos en el celular en busca de estimulación.   La vida, al igual que las películas, está llena de escenas en las que “no pasa gran cosa”.  Fragmentos aburridos si se les compara con las mejores escenas, pero que son parte importante de la trama.   Si consideramos que no podemos estar en un estado elevado de estimulación todo el tiempo porque eso agotaría nuestros sentidos entonces ¿por qué no reconsiderar la importancia de esos momentos aburridos de los que siempre estamos tratando de huir?

Quizás el mejor argumento en defensa del aburrimiento sea el siguiente: está directamente ligado a la creatividad y la innovación.    Si nos mantenemos curiosos acerca de nuestro aburrimiento (en lugar de poner otro capítulo de alguna serie en Netflix), podemos utilizarlo como una oportunidad para dar un paso atrás y hacer nuevas conexiones.   Cuando se ha estudiado el efecto “eureka”, se ha encontrado que tiene varias etapas y que es precisamente el momento previo al descubrimiento final el que resulta decisivo.  Este momento equivale a un periodo de calma en el que el cerebro puede unir los puntos e integrar lo que se ha aprendido a través del estudio o de la experiencia.  En otras palabras, a menudo las mejores ideas son las que resultan precisamente de los momentos de aburrimiento.

La propuesta es esta. ¿Puedes permanecer aburrido y contigo mismo por 5 segundos antes de buscar alguna distracción externa que te distraiga? ¿Podrías sencillamente quedarte ahí y ver qué viene?

Cuando algo bueno te está ocurriendo: 

Uno de los hallazgos más alentadores de las neurociencias es el descubrimiento de que nuestro cerebro es plástico y maleable.   Si, como una plastilina, solo que los cambios en la forma están dados a nivel microscópico y en las uniones entre las neuronas.    Es con nuestra atención que le damos forma a nuestro cerebro; es decir, mientras más te fijas o piensas en algo, más se configura tu cerebro para hacer eso.

Lo anterior equivale a buenas y malas noticias a la vez.   Es desafortunado porque nuestro cerebro ya viene con una tendencia negativa: estamos configurados internamente para encontrar riesgos, peligros, contrastes… cualquier cosa que pudiera amenazar nuestro bienestar.  Es gracias a este “sistema operativo” que hemos podido sobrevivir como especie.   Entonces tenemos una desventaja muy importante:  cuando algo malo ocurre, el impacto se queda pegado a un cerebro que es como velcro para lo negativo y cuando algo bueno nos pasa el efecto se resbala de nuestro cerebro como si éste fuera de teflón.

Para sentir bienestar y disfrutar más nuestras vidas tenemos que crear y fortalecer en el cerebro las conexiones que lo permitan.  Afortunadamente, lograr esto no requiere cirugía cerebral; la ciencia ha demostrado que para favorecer nuevas conexiones neuronales basta con prestarle atención a los eventos positivos cuando ocurren, intensificar voluntariamente los efectos físicos y emocionales del mismo y permanecer en este estado por más tiempo de lo que habitualmente sentiríamos como “suficiente”.    La próxima vez que te encuentres en medio de un momento grato, si realmente quieres conservar los efectos en el archivo emocional asegúrate de notar lo que está ocurriendo y de amplificar en tu interior las sensaciones y emociones que estás experimentando.  Empápate de ello, imagina que lo absorbes, que se hace parte de tí… y justo cuando lo estés disfrutando al máximo quédate ahí por 5 segundos más.

 

ABC

 

 

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